nuevos escritodere diseñadores artistas ect
una nueva mirada de arte alternativo,
buen dia amigos y amigas en esta portada vamos a ver un pequeño libro virtual llamado la agonica noche del silencio.
La Agónica Noche del Silencio
¡fictipolis querido!
MAURO SASTOQUE
La agónica noche del silencio
La fantasía esta escrita, esta experimentándose, cierro los ojos demostrando mi verdadera alegría, mi cuerpo hace los mejores giros dejándose llevar por la gravedad en total combinación hasta llegar a ese estado compacto uno y el universo; la melodía acústica, una progresiva búsqueda urbana de lo mas trascendental, guitarras dienteleón, el silencio en el momento preciso. El y...?
Los mejores sentimientos a todos los que viven vidas llenas de posmodernas melancolías, en honor a los que resisten en las calles desterrados desechables, enfermos con destinos y caminos delas mas inconmemorarbles tragedias urbanas, desplazados recién llegados de los campos de batalla. Y para todos y todas un fraternal saludo.
Con el mas limpio amor a los y las artistas.
El siguiente cuento esta basado en diferentes técnicas de representación de cuento policial o novela negra, los escritores que con su literatura inspiraron el cuento fueron: Ruben Fonseca, Paco Ignacio Taibo, Fran Miller, Poe, Alber Camus, Nicanor parra, Marshall Mclujan, Mauricio Electorat, Alberto Fuguet, garcia marquez y William Burroughs, entre otros. Las historias que vienen a continuación también fueron inspiradas por las imágenes de trailers, entre los que se destacan películas orientales como Tres extremos, las primeras versiones del aro o norteamericanas como juegos macabros, el club de la pelea, tiempos violentos, The Matriz, V de vendetta ......
Los escritos intentan dialogar sobre submundos oscuros de una ciudad en decadencia.
La agónica noche del silencio
“I. El tiempo absoluto, verdadero y matemático, en sí mismo y por su propia naturaleza, fluye de una manera ecuable y sin relación alguna con nada externo, y se conoce también con el nombre de duración; el tiempo relativo, aparente y común es una medida sensible y externa (ya sea exacta o inecuable) de la duración por medio del movimiento, y se utiliza corrientemente en lugar del tiempo verdadero; ejemplos de ello son la hora, el día, el mes, el año.”
[1]
Los días de fictipolis no solo son opacos, si no que además se siente un calor infernal; luego de la gran protesta, el mundo había quedado sin gobiernos, sin ejércitos.... pero empecemos desde el principio: en el año 2020 los estudiantes se acuestan encadenados en el palacio de justicia; al frente de la alcaldía de fictipolis, se encuentran parqueados 50 000 jóvenes desnudos con esencias y colores de la paz anomalita en el silencio sepulcral, en la agonía de los callejeros a los que les echaron veneno en las bolsas de basura y en los sobrados de los restaurantes para que las ciudades de la Patria Arrendada se vieran mas bonitas, en el 2023 cuando un montón de escándalos políticos, la expansión de la pobreza, y la agudización del conflicto bélico mundial reventaron en turbulentas manifestaciones donde la esquizofrenia colectiva aliada con la venganza heredada, formaron la mas grande licuefacción, las fronteras de los países desaparecieron en el dolor de los nacionalistas, todo todito todo fue destruido, hasta el tiempo.
La agónica noche del silencio
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“si me preguntas como es la gente de este país, te diré: “como la de todas partes.” La raza humana es harto uniforme. La inmensa mayoría emplea casi todo su tiempo en trabajar para vivir, y la poca libertad que les queda les asusta tanto, que hacen cuanto pueden por perderla. ¡Oh destino del hombre!”
Goethe
pequeñas hojas hacen remolinos sobre tu ser,
colores esmeralda, amarillo ladrillo, flores azules y negras,
los ancianos mueren sentados en sillas con dolores en todo el cuerpo,
necesitas que observen tus ojos para que sepan lo que sientes,
los espejos Interdimencionales reflejan futuros sicodélicos,
arco iris que se estrella formando montañas azotadas por tormentas de cerebros,
Despierten humanos de la luz
Ábranse al momento
Es el mas grande y fabuloso
Es la parte mas dulce de toda la historia,
La hora definitiva.
Un gato siego y viejo muere estrellándose con todo,
Dos perros lo cuidan entre gallinas pollos que lo ven como comida,
Montones de piedras han destruido los relojes de todo el mundo
Las calles están llenas de bailarines mostrando sus mejores trucos
Los andenes surcados por borrachos que se caen dejándose reposar mientras pasan por encima de ellos,
No valdría la pena decir “hasta hora todo va bien,”
En las esquinas hay bandas tocando todo tipo de música,
Solo deja que tu cuerpo se sintonice con los ritmos para empezar a volar.
La agónica noche del silencio
Confesión de mis ojos cristalizados
Solo las maestrías de lo oscuro
Sombras por el camino del no destino
Camino mientras el mundo sonríe
Todos los diversos mundos
de diversos actores.
Las preguntas del destino
aborrecen mis pensamientos,
es doloroso
solo nací con el tiempo endemo-satanisado,
soy como los demás,
lloro en lo solitario,
duermo en el centro de mi pequeño ....
La agónica noche del silencio
Mitos fictipolitanos
Nada importante
Todo esa mañana parecía normal, rutinario, sin sabor. Su desayuno igual de desbalanceado como siempre y su ropa ya embocaba cambio en su triste descoloramiento al igual que sus zapatos ya gastados al lado izquierdo. Todo tan normal que da pereza escribirlo.
Steven abre los ojos y ve el techo mucho más naranja, son los efectos de su trasnocho. Aparte de los síntomas correspondientes, siente una punzada en su pierna y la examina con dificultad pues todo el cuerpo le duele. Se ve como algo inflamada. Es un dolor ocasionado por un golpe o una caída, - nada extraño para una noche de tragos – piensa, mientras se levanta pues no acostumbra dormir más de la hora (5:00 a.m. secuela de su paso por el ejercito). Aun tiene la ropa del día anterior, pero ahora con algo de sangre muy leve en sus mangas. Su arma tibia en el cinto distrae su atención, situación que lo asusta más. Él y el inspector acostumbran a beber por lo menos una vez a la semana. Esta vez Steven se ha excedido y ahora siente las consecuencias. Se prepara un café muy oscuro y prende un cigarro y la radio mientras se afeita sin ganas. Es temprano y no se hace esperar el programa matutino que alterna su amarillismo con algunos ballenatos, (su música favorita). Pero escucha una noticia que lo asombra y le hace cortar la mandíbula. Se trata de la bestial muerte de un niño. El locutor (en un ejemplo de rutina) hace bastante énfasis en la manera del asesinato: -Los ojos del chico han sido desligados de sus orbitas y pisados como cualquier cosa al lado de su cabeza contra el asfalto. Tiene varios puntapiés por su cuerpo y para finalizar un tiro de gracia adorna su frente. ¿Por Dios a donde esta la justicia?, ¿donde esta la educación de la sociedad?, ¿han llegado los Ángeles del Apocalipsis? (Alguna anciana acostumbrada a escuchar el programa debe haber llorado mucho, o incluso muerto) Fue la noche anterior, preciso cuando él y el inspector se encontraban en el bar, (Mercado Negro, sitio exclusivo, (lo mas parecido al infierno urbano) todos conocen al inspector, todos le temen al inspector y le deben el mas imperioso respeto (el es un dios de la muerte en esa zona de enfermedades mentales) nadie los saluda, nadie les observa a los ojos. De pronto el tiempo y el espacio dejan de ser y en la memoria se pierde un trozo de la historia.
Steven Fija inmediato su mira en su propia mirada reflejada en el espejo y vuelve el dolor de su pierna, la sangre en las mangas de su camisa y chaqueta, la tibieza de su arma. Pero ahora se suceden con algunas imágenes que llegan de la nada, como si se rebobinara una película en su cabeza. Son imágenes intermitentes pero atadas. Música, luces, diversión , chicas, trago, calle, oscuridad, un niño, un disparo, sudor, llanto, y velocidad. Situación que le desmaya y le hace golpear su cabeza contra el lavamanos. Al levantarse llama al inspector pero
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extrañamente este no contesta. Le llama al celular, pero cuando contesta no es el. Es una voz de ultratumba una voz sin vida que solo le decía: ¡ha empezado!, ¡ha llegado la ola que esta playa negra esperaba¡.
“Laura hizo la sugerencia de dejar una carta que ella misma escribiría,
diciendo lacónicamente, que la libertad de acabar con la vida
era la mayor de todas las libertades.”
Rubem Fonseca,
Con el sentimiento de culpabilidad a flor de piel Steven seca el hilillo de sangre que brota de su frente ocasionado por el golpe al momento de su desmayo en el baño. Siente que toda su vida se ha convertido en lo que él no quería, incluso en lo que su madre le había pronosticado algún día: una vida mal vivida, una vida de tormentos y fracasos, una vida normal. Siempre había intentado huir de su destino pero lo llevaba tatuado en su espalda como un joven mexicano amante a la virgen de Guadalupe lo conlleva sin vacilar. Pero por un momento decidió no culparse más ya, lo hecho , hecho esta- se dijo para legitimar su presente y continuar con su aseo. También decidió aclarar esa laguna mental que no le permitía recordar totalmente los hechos de la noche anterior, de sus imágenes intermitentes. Recordó entonces el bar y su aristocrática seguridad, (en medio del caos, humos colores esmeralda y amarillo ladrillo como tornados espaciales) digna de cualquier colombiano contemporáneo y pensó en las cámaras que por doquier estaban allí y en todas partes.
-Ellas serán la solución- Se dijo algo convencido.
Su nueva cicatriz dolorosa aun y su pésimo día lo hicieron sentir mucho más culpable. El imaginarse aquel cadáver pequeño lo consumía como los cigarrillos que no paro de fumar. En la noche después de terminar su turno y de parar la oleada de reclamos del inspector, decidió ir de nuevo al bar para pedir que le dejaran examinar las grabaciones de la noche anterior, bajo pretexto de investigación.
Al principio el administrador, un tipo gordo y rudo negó la existencia de las cámaras pero, la astucia de Steven le ridiculizo.
- pero compa ¿como vas a negarme las filmadoras? si es que se ven por más camufladas que estén en las lámparas-, - mira si tu te niegas puedo hasta hacerte cerrar el chuzo-.
La agónica noche del silencio
De inmediato lo condujo por uno de los pasillos demasiado discreto para ser un lugar publico. Las paredes estaban forradas por un paño rojo que daba un escenario suficientemente
lúgubre. Una puerta al fondo creaba una atmósfera de misterio y hasta de terror. Al llegar allí el administrador saco un grueso manojo de llaves y sin titubear encontró la precisa abriendo de inmediato. Adentro un monitor muy nebuloso alumbraba con su pantalla, un estante lleno de cintas con fechas, unos vasos desechables ya usados de tinto, revistas algo obscenas y una radio-grabadora posiblemente dañada, daban la bienvenida a toda una invasión a la intimidad publica.
Fueron las tres de la mañana del día siguiente y Steven no encontró nada anormal en su comportamiento alcohólico. Decepcionado y doblemente trasnochado se devolvió para su apartamento para luego ir de nuevo a su turno. Por el camino recordó del video, la barra y la hermosas chicas lesbianas que allí habían estado toda la noche. Paro su marcha cansada y pensó: –aja, un momento al lado de la muñecas había un man muy raro, muy pequeño para los demás. Tal vez el man joven. Tal vez Benjamín.
Después de esta especulación Setven se dedico a reflexionar toda la mañana y parte de la tarde para comprobarlo. Tuvo que apagar su teléfono celular para evitar una avalancha de reclamos del inspector. Pero cuando concibió con seguridad su sospecha no dudo en llamarlo.
Inspector: Pero ¿como me va ha comprobar que ese individuo es Benjamín y no un borrachín?-
Steven: Inspector, pues por la mielda esa de tatuaje japonés que tenia en la nuca y que son las iniciales de su madre-
Inspector: ¿Bueno y si fuera él que? De que se asombra si aquí cualquier cantinero se prostituye por un billete verdadero. No importa si es chico o viejo o marciano o una silueta de filosofo, el que sea. Desde que quiera embriagarse y tenga plata -.
Steven: No se inspector, pa mí que hay algo raro . ¿por qué estaba solo? Además se veía como desinflao. Que tal si estaba aburrido, igual los pelaos a esa edad les da por matarse por nada-.
Inspector: ¿Qué quiere decir? ¿Qué el chino se mato?
Steven: No estoy seguro pero no lo descarto.
Las grabaciones del bar no le dieron ninguna pista al inspector; con el tiempo Steven fue estructurando una teoría tan implacable que el asesinato de benjamín quedo en un suicidio; -la naturaleza depresiva de un chirrete- dirían los jueces en la corte.
La agónica noche del silencio
Expansión musical
flotas en acordes conjurados
por hechiceros urgidos de libertad,
eres melodía que viaja entre pentagramas virginales,
fusión, danza y música,
tu sombra se apacigua sobre el silencio preciso;
remolinos nos absorben,
somos principio, fin,
dos, dos amantes,
en medio de notas impredecibles,
en medio de todo y nada,
canción donde el tiempo no existe;
no quiero despertar,
y saber que no estas.
1 de noviembre 2006
La agónica noche del silencio
Rabia fracturada
Separado de la realidad
tu cuerpo vibra de rabia,
sabes que todo es mentira,
te das cuenta que tu lo eres;
las venas se te hinchan como inyectadas,
cruces medievales te persiguen,
algún día tendrás que enfrentarlas,
tus viseras se revuelcan
en un frió incoherente
con la sangre que carboniza tu cerebro.
Siente como se descompone tu cuerpo,
muy lentamente,
esa agonía despierta la ira de dioses griegos,
si no te fusionas con tu habita
vas directo a esos portales oscuros de la urbe,
allí, allí donde no hay salida.
3 de enero 2003
La agónica noche del silencio
Crimen perfecto
La vida,
suicidio lento y pulcro,
libertad,
entropía,
células en caos.
Superhombres compiten
dándole tiempo a la verdad definitiva,
rasas infectadas viven en infantilismo mental;
crees que tienes el control,
Pero no eres más que un movimiento predecidle.
Bastardos derrotados se aniquilan rodeados de soledad;
lo han logrado, aplausos, ganaron,
los gusanos están felices,
el chico a decidido serrar sus ojos para siempre.
La agónica noche del silencio
El sueño de benjamín
Todo empezó cuando mientras dormíamos, nuestras energías se reunían, y mientras el soñaba algunos momentos preciosos del pasado, yo soñaba que ya no estaba encerrado en esa injusta prisión.
Lo sorprendieron con 50 gramos de marihuana, podría haber salido hace mucho tiempo pero no hubo una suma interesante de dinero para los corruptos cerdos encabezados por el inspector Brood, o para un buen abogado.
Desde niños la hemos pasado juntos nos queremos más allá de los lazos de un tío y un sobrino, el solo es mayor de mi un año; estuve sufriendo mucho por esa maldita situación, pero el sentimiento no puede con la realidad, atado como cocodrilo con la boca amarrada.
Tres meses después de nuestra separación, estuve bebiendo un poco con una amiga que quisiera enamorar, fui al cuarto y las lagrimas frente al espejo como una hora, me recosté, se me vino a la mente las visitas, ese mundo terrorífico que es el claustro de la cárcel fictipolitana. El cuarto miniatura donde duerme (su mágica ventana donde ve todos los días el amanecer) terminando el pasillo, que en el día se vuelve guardadero de las mínimas cosas que tienen los hacinados hombres; bueno aunque sea ahí se siente menos bochorno del que hace en el estrecho corredor, en medio de dos hileras de dormitorios repletos donde se oye menos el masturbar de los personajes sedientos de sexo. Lo pensaba resignado del tiempo que le quedaba por pasar; como un sortilegio quede profundo, empecé a soñar que estaba en la cárcel, los veía dormidos, algunos en posición fetal como desesperados, otros gritaban entre pesadillas donde me metía y salía con facilidad, después de un buen rato mi cuerpo me absorbió tal cual aspiradora, desperté extrañado.
La siguiente noche algo o alguien me saco de un sueño sin sentido, me puso a verlo en un cuadro blanco y negro, salieron más cuadros algunos con colores, el pasado presente y futuro, era fantástico , mágico y muy real; veía mis pesadillas, sueños eróticos, allí estaba mi gran amiga, recuerdos molestos de la escuela, observaba mucha gente que creía no recordar. en un rectángulo como de una pantalla de cine se proyectaba la niñez con Ed, mi tío, pensé en que si estuviera despierto con esas imágenes me empaparía de lagrimas que abecés salen sin darme cuenta, pero bueno las imágenes eran de aquellas alegrías que vivimos; en medio de la
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fascinación un extraño calambre recorría mi cuerpo espiritual, energético o, doble mente energético, alguien me llamaba, sentí mucho miedo, se fueron las imágenes y me vi durmiendo en mi cuarto desolador y melancólico, me desprendí totalmente y volé por la ciudad, todo se confundía ¿era real? decidid ir a la cárcel, me postre ante Ed, él estaba en un colchón tendido en el piso con esas cobijas viejas que le mandamos: entre el miedo y la alegría se perdían los sentimientos; lo contemple varios segundos hasta que el salió de su cuerpo, se sonrió; (sentí la presencia de espíritus, hombres asesinados en el pasillo) dijo, déjame salir un rato, solo reaccione cuando abrí los ojos y estaba en ese cuartito al final del pasillo eran como las 5 de la mañana de un viernes, todos se levantan, los guardias hacen escándalo, con los bolillos rozándose con las rejas, el sábado el me visita con mi cuerpo. Luego de una charla algo extraña con mi imagen, cuando se va a despedir me dice que va a ir a Mercado Negro a hacer un negocio y a farriar, yo le digo consternado como mirándome a los ojos, -Allá me conocen pregunta por el presidente el te encuentra lo que desees; mi cuerpo me habla: –tranquilo ese cucho tiene una deuda con migo y boy a ser implacable en mi forma de cobrar-.
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Rebote
Caras, noticias de manifestaciones, peleas entre policías y revoltosos. se protegen las cabezas a su estilo; familias tristes porque el río se desbordo inundando su barrio, leonas persiguen jabalís, representantes de la cámara, senadores, exigen verdad y justicia porque en el departamento de inteligencia se presentan casos de corrupción y infiltración de paramilitares, (suenan noticias radiales sobre las zonas donde hay combates en el momento) imágenes de soldados cargando cadáveres envueltos en sabanas o en bolsas negras, regando sangre a su paso, en medio de pastizales y helicópteros Blak Hot; manos que adelgazan carne con un cuchillo que produce pánico; la atarraya se dispersa frente al pescador, indígenas marchando cantando viejas consignas; sembrados de coca, avionetas infectando de glifolsato los campos; guerrilleros y paramilitares armados hasta los dientes se disputan territorios. Niñas juegan a la rueda rueda, ríen gritan; besos tele novelescos, soldados corriendo en combate, presentadoras de farándula sonríen con actuaciones de geishas frustradas, niños con bolsas untadas de pegante y carros que despiden ese olor químico del bazuco; jóvenes encaprichados por equipos de fútbol desastan peleas sin sentido; regetoneros con chicas ligeras danzan eróticamente. Un feto que se acomoda en el vientre mientras entra la aspiradora por el cuello uterino. Bocas que besan botellas de coca cola; portadas del espacio con cadáveres descuartizados, una punkera orina en la mitad de la avenida principal de fictipolis, varios conductores la observan con diferentes expresiones, la cabeza de una iguana vieja que te observa como entendiendo lo que piensas; promociones de cigarrillos; un niño tirado en un anden, transeúntes atraviesan sin percatarse que esta muerto; replicas de profetas, dioses; (todos se descubren papá Noel con san miguel arcángel, el espíritu santo con texacoal, Mahoma y Jesús beben wisqui rodeados de prostitutas.) la imagen se despega de la frente de piara. Un manchón violeta entre la verde luz ilumina su rostro a medida que se revela; mira al espejo el ladrón que hace un momento le dio un gran susto, él le manda un pico, otra trasbocada y el espejo vuelve a la normalidad, la amiga que esta en la sala con su familia asoma su rostro preguntando ¿cómo estas? –con la acidez en toda la garganta, como que me la queme, el ácido del jugo gástrico le carcome la garganta.
La agónica noche del silencio
Esperanza
.Superfluidades
sueño,
alientos,
murmullos que dejan de ser,
la palabra es tan precisa, que da desconfianza componerla,
la luz estelar orienta,
sincronización del proceso perfecto;
despierto con el ojo emancipado,
con el miedo inexistente,
con la expresión alterada,
callar seria suicidio,
-haz enseñado a gritar tan fuerte-.
¿Que seria de la zozobra sin tu hombro?
¿del brillo sin tu sombra?.
El oro desgastado se vuelve mentira ,
paso armónico que enseña a desechar el silencio;
riegas ese prisma que descubre el sentimiento exacto,
el eslabón encájale,
la sonrisa que le falta a la libertad,
la lagrima ínter subjetiva;
la puerta abierta, que sin culpa sierro, me estrello como topo escapando.
El fluido mortífero en su ciclo penetrando la existencia natural,
la constelación, hace los movimientos extremadamente artísticos,
la descomposición de la verdad esta en su punto exacto de maduración.
Mi cuerpo convulsiona constantemente quemando los sentidos inapropiados,
las intersubjetividades sólidas como escudos me hacen caminar sin desconfianza,
tropezar ya no es problema,
piedad,
ese orgullo libre.
El padre se vuelve hijo,
el hijo hermano;
las letras de la libertad se están uniendo,
casi llega el momento en que nadie podrá separarlas.
La agónica noche del silencio
Como amantes con el arte
.
Melodía indescifrable, (sin fin)
acontecimiento absoluto,
envite adictivo,
trascendencias cristalizadas,
espejo,
viento de fuego,
amalgama del color,
hoyo negro (absorbente, ¿cómo mirarte sin enamorarme?)
el escorpión a despertado, perdió su fragilidad, la calma esta horrorizada,
aguijón que golpea varias veces para no fallar.
Ceniza incontrolable,
diafragma conspirador,
fotografía alucinógena,
filtro del verbo objetivo;
el impulso agraciado,
las supernovas estallan sincronizadas al oír tu voz,
brazo extenso que refugia nuestras debilidades,
amamantas nuestra hambre con intervalos históricos.
Entre extensos bosques de la inmundicia cosmopolita,
en medio del desasosiego,
derrotado,
fracturado,
arrastrándome sobre el asfalto me encontraste,
sin luces,
desvaneciendo,
acorralado por la muerte, como la flor marchita descomponiéndose sobre la tierra,
me cubriste con tu manto infinito, y me enseñaste a soñar algo que había descuartizado
mi memoria;
limpiaste mis heridas con entereza,
ya se que no estoy solo, ahora desenvaino mi espada confiado, con la absoluta certeza de morir por lo que quiero, ya no tengo necesidad de escribir mi epitafio, -estoy vivo por siempre-
confieso que no he vuelto a llorar, no ha habido necesidad; exprimiré mis ojos cuando se requiera.
La agónica noche del silencio
Caprichos Huevones
Turbulentos ritmos
fiestas para olvidar,
cuestionamientos y divergencias con las éticas formales,
¿Qué seria objetivo de hacer?
Y al otro día despiertas en un estado decadente; todo tu existir se vuelve una torpeza, un camino donde nunca se sale del circo.
Despertar a la realidad a veces no entiendo. ¿Para que marcar esta nauseabunda historia?.
En medio de gusanos y moscas tú y la calle, (fictipolis en su máxima expresión) pero no una cualquiera, recorre todo un barrio que es mercado negro donde la ilegalidad mueve millones en medio de sangre, venganzas y moralidades.
Entro a un cambuche, prostitutas me observan, líneas ofrecen diversidad de drogas, las que no hay te las consiguen, estoy rodeado de chirretes me obsequian aperitivo Eduardo tercero. Una puta me dice -telo mamo si me compras un susto-, -no tengo ganas de ninguna de las dos cosas-le respondo, prendo un bareto y me acomodo en un sillón de cuero viejo; entra un ladrón de los que se molestan porque los miren, esta comprando unos baretos armados, voltea y se queda mirando a un chirri que se aterroriza y clama por su vida, el ladrón desenvaina una mágnum y la descarga sobre el rostro del chirri, todo se paraliza solo el humo sigue su sentido, paga los llervos y se va.
Hay comentarios de deudas y venganzas, la gente se esfuma, dos fortachones se llevan el cadáver, medicina legal no queda a mas de dos cuadras; ¿me puedo quedar? Le pregunto al jíbaro que manosea una puta hermosa con cara inocente. Dos vacas asoman la cabeza por un costado del cambuche, desaparecen en un parpadear.
-acomódate muchacho que esto es 24 horas- sonríe con su felicidad miedosa, con su suerte de impulso.
Me recuesto en un sofá viejo pero con buenos resortes, miro el techo (plástico de invernadero) a través de él los rallos del sol queman mis ojos, me coloco unos lentes con filtro, hago un detenimiento en el brillante astro y un revolver toca mi corona, el frió de la punta me separa en dos, una cabeza se asoma al revés sombreando mi rostro, ¿quién putas es usted? Me dice, -tranquilo esta esperando a piara- una voz de mujer salva mi vida, real mente no sabia que
La agónica noche del silencio
responderle, el sujeto guarda el revolver, me acomodo, el se postra al lado quedando con la misma postura que tenia yo hace un rato, con los ojos hacia el sol del medio día, pero el los tiene cerrados, entonces me preparo para afrontar al asesino de asesinos, Harri, el psicópata como lo llaman en los tugurios.
empieza: -gomelo setentahijueputa, si quisiera quebrarlo- se ríe, -pirovo- se altera, luego ríe; una negra del pacifico entra alborotada, -que hubo págueme las bichas-. Harri le presta cuidado, y le hace una seña al jíbaro, el cual saca 5 sustos y se los da ala negra que escupe mirando con rabia y asco a Harri.
Harry empieza a joderme, a aterrorizarme como si fuera el dueño de piara, coloca el revolver sobre su rodilla, un chirrete solitario se levanta tiene mucha ropa puesta se le ven como cuatro pantalones y muchos sacos y abrigos, se ubica tras Harry y le entierra un cuchillo que atraviesa todo el cuello, Harry hace sonidos de marrano en pleno sacrificio, el chirrete saca de los bolsillos de un sacon un puntero y una maceta, pica el cráneo como sacando un recuadro de baldosín, coge el revolver y corre, todo muy rápido; piara llega no asume ninguna postura, (témpano de sentimientos grises), bota a Harry al suelo, este se revuelca agonizante chorreando mucha sangre, me toma de la mano, salimos; Todo el camino chirretes, galeros, colinos, mucha gente caminando, fumando, durmiendo, en otros mundos, haciendo cosas sin sentido para los que todavía no se enlagunaban, hombres acuerpados despliegan el camino a su paso cargando cajas de Eduardo tercero, yo me desvanezco en medio de la gente como en un concierto, piara me voltea para verme, ¿que te pasa?, Me da un beso y me levanta, un hombre viejo ayuda, la mira ansioso y le dice, -tan bonita y andando con un marica-.
Piara no lo determina, mete su hombro con un jaguar debajo del mío, me abraza, los cerdos pasan buscando traficantes o ratitas, piara abre la puerta de una casa, entramos, escaleras anchas que llegan a una sala muy lujosa, fijo de traquetos ostentosos.
Desciende de la escalera un hombre conocido, ( lo había visto en la casa, en comidas también en fiestas (¿cómo creer que alguien es tan buen actor?)) Me reconoce de inmediato, viene con otros hombres -hola chicorio, este es el hijo del ministro de defensa- dice a sus risueños acompañantes, todos con pupilas de drogos; -estoy trabado, muy trabado, toda una noche de marihuana.- no sé si estoy alucinando pero los demás hombres se me hacen conocidos, algunos escoltas, todo es borroso, además percibo libélulas y colibríes que zumban mis oídos, piara me tiene de la mano, -aquí se lo traje- le expresa al sujeto, dejémoslo dormir un rato para prepararlo, (esa fue la primera y ultima vez que vi a esa hermosa mujer la de movimientos seductores y un jaguar en el hombro.
La agónica noche del silencio
No sé cuanto dormí, cuando desperté estaba en una alcoba como del Dan Carlthón, al lado del teléfono en una mesa de noche había una nota con un bareto: chico creo que no nos volveremos a ver disfruta lo que vas a conocer, casi nadie tiene estas experiencias, te dejo este joen para que te relajes, en la nevera hay variedad de líquidos, no te vuelvas loco necesitas tener control para lo que viene. Me sirvo un jugo de naranja y prendo el bareto, una puerta se abre cuando me dispongo a sentarme en un sofá, de nuevo el hombre, -hola chicorio ¿si descansaste?, Todo el tiempo estuvimos vigilándote, pasaste una noche extraña entre cambuches, lo sé, pero bueno tenemos que cuidarnos y esa es la rutina para los primerizos, ja ja- echa una carajada, -bueno vístete vas a conocer una parte del mundo que no conoces, este es otro país y yo soy el presidente-.
Cruzamos por pasillos laberintescos, a medida que nos vamos internando entre sótanos aromas cada vez más putrefactos hostigan el ambiente, empiezan a aparecer un sinnúmero de personajes de película futurista, (un futuro de decadencia y caos por supuesto) todos saludan con reverencia oriental al presidente como lo llaman, prostitutas, mariguanos, yonquis, grandes empresarios, abogados, agentes de inteligencia; niños ricos andrógenos generan la estética del mercado negro. -aquí puedes conseguir lo imposible- pronuncia el presidente; un costeño monumental arrastra un chirrete del cabello, el chirri ya sabe que perdió, así que no grita, no llora, ni un gesto, me observa, sus ojos me dicen que quiere matarme. Perseguimos al negro y su carga, lo entran a una bodega, nosotros entramos a una habitación continua separada por un vidrio polarizado, hay computadores pantallas y personas sentadas esperando que comience el show.
Tras el vidrio y por los monitores se visualiza una imagen de horror complementada por música norteña; los asistentes al espectáculo en su mayoría millonarios depresivos acompañados de las prostirutas más costosas se complacen, carcajeándose de los gestos y Gritos de dolor que expide el joven torturado, a quien le están cortando dedo por dedo con una mini hacha. Al lado médicos y agentes observan a la mujer que grita de gozó, pensando en los órganos que podrán vender.
Guau creí estar preparado para esto, pero no aguanto las ganas de vomitar, bueno se perdieron los milloncitos, 50 para ser mas preciso, por hacer la tortura que quieras, definitiva mente no soy capas, en fin, no creo que hagan devoluciones, lo mejor será marcharme antes de mi turno, al salir del cuarto una cola de torturadores se pierde en el pasillo caras conocidas ministros, políticos, personajes del gobierno o familiares, todos lujuriosos, todos con el ansia de la venganza estratificada; Creo que lo mejor será unas vacaciones fuera del país, en una isla o algo así.
La agónica noche del silencio
3
somos tan egoístas como esquizofrénicos,
miedosos caminamos entre catedrales,
haciendas de generales,
escogemos nuestra corrupción impunidad,
creemos ser la imagen y semejanza de algo o alguien,
tenemos la verdad absoluta,
nos molesta la forma de vestir de algunos infelices.
Cagados en mentiras para controlar
Creemos ser libres;
Únicos,
dueños del cosmos,
todo,
en mundos supranormales nos volvemos relativos,
borrachos de dioses bomitamos alucinaciones, que se vuelven conceptos filosóficos.
Diferentes ataques de trombosis lanzados por los guías de la vida,
Nos dejan comprendiendo La mitad y menos de los sucesos,
Prostitullendonos por unas cuantas monedas para sobrevivir.
La agónica noche del silencio
4
carencia de ser
el ojo cubierto de putrefactos hongos se descompone lentamente,
esperando la muerte,
cubriendo su penosa culpa
adolorido,
sin honor ni gloria,
ni esquizo ni sobrio,
estúpido
hasta la cámara lenta,
volátil,
muy volátil,
es esa anticoherencia celestial,
famoso equilibrio,
¿qué? ¿los hace pensar que son amos del control?
sus manos expanden aura protoplasmática,
fantasma entre fantasmas,
muerto entre la muerte y sus secuaces,
otros se creen profetas de los sentimientos,
algunos absurdos anacrónicos quieren pelear,
se transforman en simios gigantes, vomitando de rabia,
el gusano se revuelca,
la llama se acerca iluminando la piel grasienta que brilla como diamante,
estalla expandiendo infecciones púrpura, violetas sangrientos,
la asquerosa mancha sombrea nuestros sentidos,
los demás gusanos prefieren bailar y no escuchar,
nunca descubrieron las curas;
se dispusieron a quemarlos.
La agónica noche del silencio
Hubo una temporada donde el mundo se convirtió en relación fusión cosmogonía demasiada diversidad, se perdió la realidad, se despedazó como un espejo, mi rostro reflectado por escombros, comprendo la enfermedad, la siento pudriéndome, registro su aroma y sabor dentro de mi, decido morir, ¡no! Solo muero, lenta, dolorosa y asquerosamente, desde hace mucho nadie me visita, nadie llama, en los correos solo avisos de productos que ya nada me importan, cuando salgo percibo como les molesta mi hedor, que no logro cubrir ni siquiera con lociones o desodorantes, entro a un bar donde nunca he entrado, en Fictipolis los bares suelen ser muy peligrosos, peor si vas solo y nadie te conoce, la primera imagen es una nena que esta subida en una mesa de billar gritando a su acompañante, los tacones rasgan el paño acompañado por un suspiro de preocupación de los presentes, de repente unos hombres intentan controlarla, la nena se acuesta y les tira patadas que le tuercen un dedo a un gordo chaparro, entra el chico de la seguridad un negro enorme con cara cuadriculada la coge como si fuera su noche de bodas pero sierra sus brazos haciendo que la cabeza se choque con las rodillas, la descarga cariñosamente, se levanta y dice -quien va a responder- con una voz aterrorizante, relámpago gótico, paso a la siguiente estancia un hombre toca a dos mujeres excitando a los presentes, están a lado de una barra, la tendera prende un carro todo es oscuro como mi putrefacción, subo al segundo piso, unos hombres me detienen bruscamente les explico mi presencia, inmediatamente cambian su actitud, entro a una oficina, un indio acompañado de las niñas mas hermosas que jamás hubiera visto, bellezas raras, orquídeas exóticas del trópico, sus ojos demuestran la tristeza del desconcierto, el indio se apunta los pantalones y me recibe con un abrazo relajante, paternal, el indio vive agradecido con migo porque vivimos varios años visitando comunidades indígenas por todo Colombia, remembranzas alegres, ser parte de una comunidad es orgasmicamente hermoso. Soy claro con él, le digo a que he venido, saca una libra de coca riega en la mesa unas líneas bastante gruesas que hacen lamerse los labios a las chicas, aspiro con pasión de enfermo me mete el resto de la droga en un bolsillo del gabán, aspiro por un lado de la mesa hasta que una mano suave me hace subir la cabeza una de las chicas venia opuestamente aspirando su bella nariz costeña, se acerca hasta chocarse con la mía, me da un beso compuesto de lastima salgo rabón a lo que caigo en cuenta, solo agradezco al chaman, escucho alejándose su voz, - lo que necesites no dudes en venir- salgo del antro me dirijo a los tugurios, voy a venderla algún visitante, que se este dando unas vacaciones, me encuentro al mejor, no puede ser que buena suerte, Carlos, (caliche el caminante de Santamaría, un chico de-buenas en la vida, lo mas parecido a un bailarín de breik dance...) con su bicicleta Chimanu no se como la saca por estos lares, empezamos a vagar no importa el destino, el me compra la mitad de lo que llevo, cuando voy a aspirar de la mía me acerca su cucharita.
Ya han pasado varias horas estoy completamente embalado quiero correr los cigarrillos elevan los nervios a pánicos absurdos.
Los caminos eternos de fictipolis demuestran las necesidades mas experimentales; desgraciadamente se me viene a la mente esa endemoniada ácida y bizarra noche, vivía en el mas exquisito espacio artístico, eran buenos tiempos, luego de la reorganización, cuando la gran tragedia, la tierra por un instante se salió de su orbita haciendo una gran cruz según los pocos católicos, otros dicen que es una equis, en fin la tierra se acerco mucho al sol y se quemo todo un pedazo, el oriente, la luna se vuelve eterna, la vida amarga por los químicos de la droga, la lluvia caliente, nuclear, no se hace esperar, somos eclipses, espantos asidos, lúgubres remembranzas ¡esquizos ambulantes!, no hay reglas, puedo hacer lo que se me de la gana lo único que puede pasar es que una pandilla pase y me robe, o que el ejercito de los encapsulados pase en sus limpiezas cotidianas, pues llegaron los melones, solo le pidieron la cicla prestada, se la llevaron y nunca volvieron, me toco ser muy claro para quitarle la esperanza que volvieran, seguimos caminando entramos a una fiesta, la magia de interconexiones espirituales con la música, jazz un piano subterráneo revienta los tímpanos combinando las notas mas irreverentes. La cumple-añera me recuerda que alguna ves sediento de sexo me toco recurrir a una señora inmunda con la que no teníamos buenas relaciones... y para
¡Fictipolis querido!
concluir mi depresión me desprecio armando un escándalo monumental; no voy a invitar a nadie a
bailar ya escucho sus murmullos con chistes burdos sobre mi enfermedad, ya siento muchas miradas, quiero irme, así que cuando me dispongo a levantarme una mano se postra sobre mi hombro desplegando una relajante caricia.....
Este cuento inconcluso sigue con el camino que tu le des a estos dos personajes en fictipolis; te invito a escribir sobre ese mundo donde todo es posible.
martes, 6 de mayo de 2008
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